Noticias Diciembre 2014

null La Magdalena, centro de operaciones de los Urdinola Henao y alias ‘Marulo’, en Bugalagrande, regresará a víctimas despojadas por alianza narcoparamilitar.

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Cerca de 500 hectáreas que fueron despojadas por narcotraficantes aliados con paramilitares, quienes trabajaban con el Cartel del Norte del Valle fueron reclamadas por la Unidad de Restitución de Tierras para ser devueltas a sus legítimos dueños. Las víctimas del corregimiento de Ceilán (Bugalagrande, Valle del Cauca) fueron desplazadas en 5 de las 8 veredas de esta zona.

 

Cali, 17 de diciembre de 2014 (@URestitucion).  Casi un centenar de solicitudes de familias despojadas de sus tierras en el corregimiento de Ceilán, municipio de Bugalagrande, situado en las estribaciones de la cordillera central del departamento del Valle del Cauca, fueron presentadas a los juzgados civiles especializados por la Unidad de Restitución de Tierras (URT), Dirección Territorial Valle del Cauca, con el fin de devolverlas a sus legítimos dueños.

Este es quizá uno de los más significativos procesos que la Unidad de Restitución de Tierras lleva en el departamento del Valle del Cauca, dado que se trata del despojo de tierras más grande presentado en la región y efectuado por un grupo de reconocidos narcotraficantes del norte del Valle. Estas personas, aliadas con paramilitares, en busca de apoderarse de tierras ajenas para sus fines ilícitos, cometieron crímenes en contra de labriegos y se apoderaron de predios para englobarlos en una hacienda denominada La Magdalena.

La triste historia comienza desde los años 80 con el mayor entre los hermanos Marulanda Trujillo, quien compró los derechos herenciales de su padre, dueño de una extensión de tierra que llamó hacienda La Magdalena, en Ceilán. Con los años, esta se convertiría en epicentro de narcotraficantes y paramilitares de las AUC, durante el período de presencia en el Valle del Cauca de esta organización ilegal.

Al quedar como único propietario de la finca, Fernando Marulanda Trujillo, alias ‘Marulo’, quien actualmente paga una pena de 17 años en Estados Unidos por tráfico de droga y lavado de activos con el Cartel del Norte del Valle, se vincula al clan de los Urdinola Henao y establece relaciones con paramilitares. En su afán de tener el control territorial de la zona para movilizar droga, alias ‘Marulo’ y sus socios se apoderaron de las tierras aledañas a la finca del confeso narcotraficante.

El despojo

Los asesinatos, las amenazas e intimidaciones, se convirtieron en el pan de cada día en estas tierras que dejaron de albergar cultivos de café y plátano. El panorama se plagó de hombres armados hasta los dientes que, con escopetas y armas calibre 38, cometieron crímenes en contra de los labriegos, durante más de una década entre los 90 y principios del nuevo milenio.

Con intimidaciones y falsas promesas de pago, ‘Marulo’ fue adquiriendo 17 fincas colindantes a la hacienda La Magdalena, por las cuales los verdaderos dueños no recibieron ni siquiera la irrisoria cifra que les ofrecieron. En cambio, debieron abandonar los predios a su suerte, después de tener que ir, obligados, a notarías como la de Sevilla, Tuluá y Bugalagrande para firmar la supuesta venta.

El narcotraficante englobó todos los predios de los campesinos al de mayor extensión: ‘La Magdalena’, y el 22 de junio de 1994 los traspasó a la Sociedad Agro Inversora Urdinola Henao y Compañía S.EN.C.S., mediante escritura pública en una Notaría de Tuluá, Valle.

Durante el 2000 y el 2005, el uso de estas tierras estuvo exclusivamente en poder del narcotráfico, aliado con los paramilitares del Bloque Calima de las AUC, que se asentaron en esta zona.

Con la desarticulación del clan Urdinola Henao, la captura de alias ‘Marulo’ y la desmovilización de los paramilitares, la Fiscalía inició el proceso de extinción de dominio sobre La Magdalena en 2006. Para aquel entonces, la hacienda había sido vendida nuevamente, en esta ocasión a nombre de Fabio Osorio, investigado como presunto testaferro del Cartel del Norte del Valle. En la actualidad, los 17 predios de los campesinos también figuran confiscados por encontrarse englobados en el predio de mayor extensión.  

La esperanza de las víctimas.

En 2011, con la creación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, los desplazados del corregimiento de Ceilán vieron una luz de esperanza para recuperar sus sueños. Es ahí cuando viajan hasta Cali, a la sede de la Unidad de Restitución de Tierras en el Valle del Cauca, para presentar sus solicitudes.

Los funcionarios iniciaron un arduo trabajo para recopilar las pruebas y se adentraron en la hacienda para tomar medidas, además, visitaron notarías, oficinas de registro, el Ministerio Público, autoridades y tomaron declaraciones de posibles testigos. En la investigación se encontraron dificultades como reconstruir los linderos de los predios que fueron englobados hace 20 años y trabajar con los ocupantes actuales de la hacienda.

Con grata expectativa, la Unidad de Restitución de Tierras presentó, esta semana, las numerosas reclamaciones que cumplieron los requisitos de Ley 1448 de 2011 para ser incluidas en el proceso de restitución de tierras, ante los juzgados de Buga.

El trabajo de la URT no culmina aquí, tras la radicación de las demandas la Dirección Territorial del Valle del Cauca-Eje Cafetero continúa su labor para lograr la reparación integral de los solicitantes, con el fin de materializar el derecho de las víctimas a las restitución de sus tierras en el despojo más grande que se haya presentado en el Valle del Cauca por narcotráfico.